
Resonance A Plague Tale Legacy
Asobo Studio dejó atrás las ratas, el sigilo y la Francia devastada. La nueva entrega de A Plague Tale llega con un nuevo personaje, mitología griega y un sistema de combate que cambia las reglas del juego. Lo jugamos, y esto fue lo que encontramos.
Resonance: A Plague Tale Legacy es el tipo de jugada arriesgada que pocos estudios se atreven a hacer con una franquicia que ya funciona. Asobo Studio tenía una fórmula probada: sigilo, supervivencia, ratas por millones y el drama devastador de Amicia y Hugo. Funcionó dos veces. Y aun así, decidieron cambiarlo todo.
El resultado, al menos con lo que se jugó en el hands-on, es una aventura que se siente a la vez familiar y completamente distinta. Sophia —la contrabandista que los fans de Requiem ya conocen— toma el protagonismo, y con ella llega un juego que parece estar peleando activamente por su propia identidad. Una que va mucho más allá del apellido que carga.
Sophia y el giro de 180 grados en el combate
El cambio más grande no es el personaje ni la locación. Es el combate.
Las entregas anteriores de A Plague Tale construyeron su tensión sobre el sigilo y la vulnerabilidad. Amicia no era una guerrera: era una chica que sobrevivía como podía, y eso generaba una presión constante que definía la experiencia. Sophia es otra historia.
En manos de Sophia, el combate es fluido, físico y satisfactorio. Hay esquivas, parries, ataques para romper la postura del enemigo y remates contundentes. También tiene un gancho que permite atraer enemigos desde posiciones elevadas —un recurso que abre posibilidades tácticas que la saga nunca había tenido. Y el entorno juega a su favor: fue posible lanzar enemigos hacia fosas con picos con una sola patada bien puesta.
Hay además un sistema de progresión con habilidades especiales, armas y accesorios, aunque en la sesión de prueba no estuvo disponible. Lo que sí quedó claro es que la dirección es hacia un juego de acción con más capas, pensado exactamente para quienes sentían que el énfasis anterior en el sigilo podía volverse agotador.
Es un cambio honesto. Asobo no está fingiendo que esto es lo mismo de siempre con otro personaje. Está diciendo abiertamente que Resonance quiere ser otra cosa.
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Mitología griega, acertijos y una isla que se siente nueva
La acción ocurre 15 años antes de Requiem, en una isla misteriosa llena de ruinas antiguas, vegetación exuberante y referencias a la mitología griega. Es el opuesto visual de la Francia oscura y pestilente que conocíamos. Aquí hay luz, color y una estética cálida que hace que cada escenario se sienta como una recompensa en sí mismo. La iluminación y las animaciones faciales dan un salto notable respecto a entregas anteriores.
Pero la isla no es solo decorado. La narrativa de Resonance gira alrededor del mito del rey Minos, y Sophia experimenta una serie de analepsis —flashbacks que parecen transportarla a otra época, casi como si estuviera siguiendo los pasos de Teseo. Es una apuesta narrativa que todavía tiene muchos misterios sin resolver, pero que en la sesión de prueba adelantó saltos temporales y una historia con más capas de las que inicialmente aparenta.
Los acertijos también evolucionaron. Una esfera que proyecta haces de luz de distintos colores es la herramienta central para resolver varios puzzles, algunos más elaborados de lo esperado. El juego ofrece pistas opcionales —solo si el jugador las activa— lo que se siente como una decisión de diseño elegante. Nada de interrupciones automáticas que arruinen el momento de resolución. Los que quieren ayuda la tienen. Los que prefieren descubrirlo solos también.
¿Dónde está el ADN original de la saga?
Resonance: A Plague Tale Legacy no abandona completamente su herencia. La tensión clásica de la franquicia aparece en al menos una sección memorable: Sophia queda separada de su grupo y debe internarse en una ciudad subterránea mientras una criatura la acecha en la oscuridad. El sigilo vuelve, la paciencia es necesaria, y la presión se siente.
Es una secuencia que funciona como pausa entre los momentos de acción. Pero también es honesta en sus limitaciones: todavía no genera la misma intensidad que las hordas de ratas de Innocence o Requiem. Esa sensación de peligro masivo, casi abrumador, es difícil de reemplazar con una sola criatura.
La pregunta real es si Resonance puede sostener este equilibrio —acción, exploración, acertijos, misterio, momentos de tensión— durante toda la aventura, y no solo en una sesión de prueba cuidadosamente diseñada. Las impresiones son genuinamente positivas. Pero la coherencia a lo largo de un juego completo es otra prueba.
Lo que sí es claro: Asobo Studio escuchó y respondió. Resonance: A Plague Tale Legacy llega el 27 de agosto a PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, y si mantiene lo que mostró, podría ser una de las sorpresas más interesantes del año.
Este no es el final. Solo otro checkpoint.
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